jump to navigation

Alternativas para una política salarial en un plan anticrisis diciembre 4, 2015

Posted by echezarreta in Sin categoría.
trackback

 

Hasta ahora, las variables que se han considerado  en cuanto a las políticas salariales en el ámbito público y privado en general se han mantenido limitadas a los porcentajes sobre los valores nominales y los plazos de su  vigencia.

En el actual escenario social y político es necesario incorporar otros puntos de vista con miras a articular los ingresos netos con un programa de estabilización de la economía y de defensa del poder adquisitivo, seriamente comprometido en todo proceso inflacionario.

Debe distinguirse el salario nominal o valor bruto, del salario de bolsillo. (Lo que debe defenderse ahora es la suma disponible para el trabajador que este último concepto significa).

El costo laboral para los empleadores comprende  – por encima del salario de bolsillo- los aportes y contribuciones calculados sobre el salario nominal, como también otros pasivos derivados de los contratos de trabajo que toman como referencia los valores brutos.

El novedoso escenario político.

Debería tenerse en cuenta que nos encontramos frente a la rareza autóctona de un gobierno repartido en los distintos territorios, con gobernadores e intendentes de diferentes orientaciones partidarias como también con representaciones no hegemónicas en el parlamento nacional y en las legislaturas provinciales.

Lo que se logre consensuar con los actores sociales necesariamente deberá ser traducido y puesto en vigor por las legislaturas a través de normas elaboradas y discutidas conforme los procedimientos que correspondan según la materia y la jurisdicción.

De esto se infiere que no sería suficiente un Consejo Económico y Social en el que esté representado solamente el gobierno a cargo del poder ejecutivo. Debería contemplarse paralelamente una agenda política consensuada mediante la formal participación institucionalizada de todos los sectores que cuentan con representatividad partidaria  (como ocurrió con  el Pacto de La Moncloa en España, complementado luego por los Acuerdos que incluyeron a los actores sociales: cámaras empresarias y asociaciones de trabajadores).

Las variables, el debate y el consenso.

Volviendo al tema salarial, no debe desconocerse  que el salario de bolsillo representa  aproximadamente  la mitad del costo laboral final  para las empresas, lo que indica que hay margen para decidir.

Una de las deducciones  que salta a la vista es el impuesto a las ganancias, que ha dejado de ser un tributo aplicado a una manifestación de capacidad contributiva para transformarse en un castigo complementario de la inflación.

Esa suerte de “indecencia administrativa” debe ser corregida no solamente para el sector de los trabajadores en relación de dependencia sino para todos los afectados por la inflación.  Entre esos afectados injustamente están  los autónomos, los  jubilados y los pensionados.  (No me refiero solamente a quienes perciben un haber importante. Los “beneficiarios” de un haber mínimo que complementen  sus bajos ingresos con tareas autónomas o dependientes, también son alcanzados al sumar los conceptos conforme las disposiciones aplicables).

En una etapa de emergencia inicial, en forma acordada y consensuada con los actores sociales y los sectores políticos representativos podrían reducirse algunos aportes y contribuciones, destinados al sistema previsional, teniendo en cuenta que ese sistema  ya no se financia solamente con ese ingreso sino que recibe apoyos del fisco, presupuesto que no se desequilibraría si paralelamente se racionalizase el gasto público, como indudablemente deberá ocurrir para lograr resultados contra  la inflación.

La necesaria consagración  vía legal.

Cualquiera sea el procedimiento a seguir en esta difícil situación para dar vigencia constitucional  a las medidas conducentes, habrá de desarrollarse una etapa inédita de diálogo y participación dada la condicionante distribución balanceada del poder político en el parlamento  luego de las elecciones.

Entre los distintos sectores de la sociedad deberán buscarse consensos relativos a  metas de inflación y gasto público. Las leyes de presupuesto recuperarán una jerarquía perdida hace años. El seguimiento de los subsidios, del sistema impositivo, cambiario, bancario y otros, que son materias reservadas  al parlamento, no podrá encararse sin  debates que faciliten la paz social y conciten la aceptación de la sociedad.

Otro dato destacable de este escenario actual  es que a esta altura prevalecerá  razonablemente en todos los actores sociales y políticos en la etapa que se inicia,  la convicción de que no hay espacio para postergar definiciones  participativas.

Carlos Echezarreta

 

 

 

 

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: