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COEXISTENCIA DE CONVENIOS COLECTIVOS DE TRABAJO octubre 9, 2007

Posted by echezarreta in DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO.
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EFECTOS DEL CONVENIO POSTERIOR

El artículo 18 de la reciente ley 25.877 incorpora en la ley 14.250 (t.o.1988) el artículo 23 que se refiere a lo que denomina “La articulación de los convenios colectivos”. Un convenio colectivo se debe considerar “articulado” con  otro cuando en el mismo se toma en cuenta la coexistencia de unidades de negociación de ámbitos o niveles diferentes en el que uno se  subordina al otro, integrándose con su normativa en un marco abarcativo conjunto.

La ley 25.250,  ahora derogada, bajo el  título COEXISTENCIA, ARTICULACIÓN Y  SUCESIÓN DE CONVENIOS COLECTIVOS se  limitaba a decir que los mismos podían establecer formas de articulación entre unidades de negociación de ámbitos diferentes, ajustándose las partes a sus respectivas facultades de representación.

La ley 25.877 integró el siguiente texto: “Los convenios colectivos de ámbito mayor podrán establecer formas de articulación entre unidades de  negociación de ámbitos diferentes,  ajustándose las partes a sus respectivas facultades de representación. Dichos convenios podrán determinar sus materias propias  y hacer remisión expresa de las materias a negociar en los convenios de ámbito menor. El convenio de ámbito menor,  en caso de existir un convenio de ámbito mayor que lo comprenda, podrá considerar: a) materias delegadas por el convenio de ámbito mayor; b) materias no tratadas por el de ámbito mayor; c) materias propias de la organización de la empresa; d) condiciones más favorables  al trabajador”.

El título del capítulo de la ley 25.877 en donde se incorpora esta disposición se denomina ahora  “ARTICULACIÓN DE LOS CONVENIOS COLECTIVOS” a diferencia del título más amplio anterior señalado más arriba.

Tanto esta norma como el artículo 24  que le sigue establecen una distribución de materias abordables por los convenios de ámbito menor solamente  “ … en caso de existir un convenio de ámbito mayor que los comprenda…” .

Es sólo para ese supuesto de articulación entre unidades de negociación de ámbitos diferentes que el artículo 24 aludido establece un orden de  prelación de normas : “a) un convenio colectivo posterior puede modificar a un convenio colectivo  anterior de igual ámbito; b) un convenio posterior de ámbito distinto, mayor o menor, modifica al convenio anterior en tanto establezca condiciones más favorables para el trabajador. A tal fin, la comparación de ambos convenios deberá ser efectuada por instituciones”.

Para dar lugar a esa evaluación casuística por institutos únicamente debe existir un convenio que comprenda a otro. Ésa es la articulación requerida en forma expresa.

Estas disposiciones no son aplicables a los convenios específicos suscriptos por partes legitimadas  de conformidad con la legislación vigente, con sujeción a los procedimientos admitidos por la ley en los  que se incluye la homologación, para regir en su totalidad, enucleados por fuera de cualquier otro convenio colectivo de trabajo.

En la publicación “NEGOCIACIÓN COLECTIVA -NORMAS DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO Y PRINCIPIOS DE LOS ÓRGANOS DE CONTROL” elaborada por Bernard Gernigon, Alberto Odero y Horacio Guido,  se formula una síntesis de los principios de esa organización sobre el derecho de negociación colectiva.

En lo que nos interesa cito algunos de los principios aludidos,  tal como los enuncian los autores en esa publicación de la biblioteca oficial  de la OIT , que abonan la interpretación prudente y restrictiva de estos nuevos artículos.

“Los acuerdos o convenios colectivos tienen carácter vinculante, deben poder fijar condiciones de trabajo más favorables que las establecidas por ley y no se debe dar preferencia a los contratos individuales respecto  de los convenios colectivos, salvo en lo que respecta a las condiciones del contrato individual que sean más favorables”.

Como se puede apreciar no está aludiendo a relaciones entre convenios colectivos sino a la prelación frente a  los contratos individuales y a la posibilidad de superar la ley.

Agrega esta publicación: “El principio de la buena fe en la negociación colectiva entraña reconocer a las organizaciones representativas,  realizar esfuerzos para llegar a un acuerdo, desarrollar negociaciones verdaderas y constructivas, evitar retrasos injustificados en la negociación y  respetar mutuamente los compromisos asumidos teniendo en cuenta  los resultados de las negociaciones de buena fe”.

A esta altura debemos señalar que a partir de la reforma de 1994 nuestra Constitución Nacional asigna una naturaleza “supra legal” a los convenios ratificados por nuestro país entre los que se encuentran los relativos a libertad sindical y negociación colectiva de la Organización Internacional del Trabajo Nos. 87, 98 y 154, que a su vez sirven como elemento interpretativo complementario de las garantías consagradas en la propia Constitución Nacional coincidentes, por supuesto,  con los principios que estoy comentando.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha reconocido invariablemente a su vez una norma interpretativa que debe aplicarse a la subordinación y adecuación de normas inferiores respecto de las que tienen mayor jerarquía. Cuando un texto como el que propone la ley 25.877 sugiere un alcance que vulnera principios constitucionales o en este caso también  normas internacionales de mayor jerarquía, debe asignárseles una  interpretación que armonice con  esas  normas de mayor jerarquía evitando su colisión contradictoria.

En la publicación mencionada se agrega otro principio de la OIT que también debemos tener en cuenta: “Dado que el carácter  voluntario de la negociación colectiva es un aspecto fundamental de los principios de la libertad sindical, la negociación colectiva no puede ser impuesta a las partes, y los mecanismos de auxilio a la negociación deben tener en principio el carácter voluntario; asimismo, el nivel de las negociaciones no debe ser impuesto unilateralmente por la legislación o las autoridades, debiendo poder desarrollarse en cualquier nivel”.

De acuerdo a la lógica jurídica expuesta,  el artículo 23 con su agregado sobre las materias abordadas y el 24 en cuanto a la prelación que establece deben entenderse  referidos exclusivamente a los convenios colectivos articulados y  no a aquellos específicos o enucleados que no contemplen   un mecanismo de subordinación.

Tratándose de convenios no articulados debe prevalecer el ámbito específico  sin admitirse la comparación por institutos.

Según nuestro sistema sindical y de convenios colectivos, un convenio colectivo específico no puede ser modificado por un convenio colectivo posterior mientras esté en vigencia, salvo que participe en su firma la misma representación del sector empleador o expresamente lo reconozca en el nuevo acuerdo, como lo señalaba   el anterior artículo 24, que aunque eliminado en el texto mantiene vigor conceptual como resultado de los principios fundamentales del derecho y normas  internacionales y constitucionales aplicables aplicables.

Darle un alcance distinto a estos artículos con el argumento de una aplicación textual contradictoria, sería una interpretación carente de armonía con las  aludidas normas internacionales  y las garantías de seguridad jurídica, respeto de la propiedad  y autonomía de la negociación colectiva contenidas en la Constitución Nacional.

Nota Revista Idea 167 –02.04.2004

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